Esta es una inquietud que cargo en general desde que llevo una vida de católico “practicante”, si vale el término, y si se toman en cuenta las múltiples caídas.

Por una razón que haría más largo de lo justo y necesario este post, soy vegetariano. Ovo-lacto-vegetariano, para ser más preciso. En español: soy un vegetariano que sí toma leche y come huevos. Especialmente fritos, si vamos a ser precisos.

Y de hecho, soy un vegetariano al que las verduras no le simpatizan del todo. Pero las papas fritas sí.



Podría ser un papafritívoro.

Volviendo al tema. Nunca como carne. Y tampoco pollo ni pescado (¿por qué los “carnívoros” hacen estas diferencias? ¿Los pescados están hechos de verdura o qué?).

Y dado que el precepto de abstinencia de los viernes de cuaresma manda no comer carne… pues la pregunta ha quedado ahí siempre.

Bueno, de hecho, spoiler alert: todos los viernes del año son tiempo penitencial y de abstinencia.

Dice el Código de Derecho Canónico:

1250 En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma.

1251 Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

Entonces. Nada de carne los viernes de cuaresma. Ya. Los viernes de todo el año. Pero, ¿y a mí qué? Total, yo no como carne 365 días al año, y 366 en año bisiesto.

Lo que dicen los amigos

Como esta pregunta no es nueva, las respuestas, varias, tampoco lo son.

Alguno dice: “tú debes comer carne como penitencia” o “no comas papas fritas” o “tienes que comer verduras”.



Y en el fondo, o en alguna parte, tienen algo de razón. Pero este año decidí que le preguntaría a un profesional.

Lo que dice un profesional

Así que le pregunté al P. Mario Arroyo Martínez-Fabre, doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, y actualmente capellán de la sede en Lima de la Universidad de Piura, en Perú.

Y esto es lo que me dijo:

La ley obliga solo en lo que dice. Un vegetariano está en cuaresma permanente.

Sin embargo el espíritu de la norma invita a ofrecer generosamente algún sacrificio al que no se está obligado por ley sino por devoción.

Uno puede vivir la ley de la cuaresma sin vivir su espíritu.

Basta comer un espléndido salmón o un chupe de camarones.

¡Impecable! Entonces ya tenemos dos cosas clave para la vida cristiana en cuaresma:



1. Un vegetariano -en este caso, yo- debe vivir la cuaresma con algún sacrificio especial.

2. Y no solo porque no comas carne en viernes de cuaresma estás viviendo la abstinencia correctamente. Si te banqueteas con delicias de pescado o frutos del mar, la cosa no va bien.